¿Se puede vender un coche sin ITV?
Sí. Es totalmente legal vender un coche sin ITV en España. Lo que no es correcto es circular con un vehículo que no tiene la inspección técnica en vigor. Son dos cosas distintas que muchas veces se mezclan.
La transferencia administrativa en la DGT se puede realizar aunque el coche no tenga ITV. Hoy en día no se retira el permiso de circulación como se hacía hace años. El cambio de titularidad se puede tramitar sin problema, aunque el coche no esté apto para circular.
Eso sí, hay que diferenciar entre lo que entendemos sin ITV. Circular con una ITV caducada conlleva una sanción de 200 euros, o 100 por pronto pago. Con ITV desfavorable se puede circular para subsanar defectos y volver a inspección dentro de un plazo de 60 días. Y una ITV negativa implica que el vehículo no puede circular por sus propios medios y debe trasladarse en grúa tanto al taller como a la propia ITV.
Cuando el coche se vende, la responsabilidad de pasar la ITV recae en el comprador. Pero eso no exime al vendedor de ciertas responsabilidades implícitas sobre el estado del vehículo, especialmente cuando se trata de una venta entre particulares. Por eso conviene valorar bien cada caso antes de decidir cómo venderlo.
Tu coche no pasa la ITV, lleva meses parado y ahora te dicen que “así no vale nada”.
Spoiler: sí se puede vender, y en muchos casos por más de lo que imaginas.
Se puede vender, pero tener la ITV o no, no es el verdadero problema
Existe la falsa creencia de que no se puede vender un coche sin ITV. Esto es rotundamente falso. Un vehículo se puede vender y se puede transferir aunque no tenga la ITV en vigor. Esta confusión es muy habitual y genera muchas decisiones equivocadas.
«Vender un coche sin ITV es legalmente posible, no siempre es un problema pero sí una decisión que hay que estudiar bien si nos compensa»
El problema real no es tanto si el coche tiene ITV o no, sino si el vehículo está en buen estado y, sobre todo, si merece la pena invertir dinero para pasar esa ITV. Muchas veces se piensa únicamente en la tasa de la inspección, cuando en la práctica casi nunca es solo eso. Normalmente hay reparaciones previas, ajustes, y en bastantes casos, nuevas deficiencias que aparecen una vez el coche entra en línea de inspección.
Antes de tomar cualquier decisión conviene pararse a pensar cuánto vale realmente el coche, y saber si nos compensa pasar la inspección en una estación ITV (listado en dgt) y si esa inversión se va a recuperar después. Y aquí es donde mucha gente se equivoca.
TASAR ahora mi Coche sin ITVEl hecho de que un coche no tenga ITV no significa automáticamente que no tenga valor. Nosotros tasamos vehículos sin ITV sin ningún problema, fijándonos mucho más en el estado mecánico general que en si la ITV está en vigor o no. Por otro lado, cuando el destino del vehículo es la baja definitiva en desguace, tener o no tener ITV no aporta ningún valor adicional. En ese caso es un factor completamente indiferente.
El error más común: intentar pasar la ITV sin valorar antes
Uno de los errores más habituales que vemos es intentar pasar la ITV sin revisar el vehículo previamente o sin valorar si realmente merece la pena invertir dinero en él. Ir a la ITV “a ver si cuela” es jugársela.
En muchos casos aparecen defectos leves acumulados, como luces, neumáticos o pequeñas holguras, pero también pueden aflorar problemas más serios que obligan a una segunda inspección y a gastar más dinero. A veces el coche parece estar más o menos bien, pero al entrar en inspección salen fallos que no estaban previstos.
Nos llaman muchas veces cuando el dinero ya se ha gastado, no antes. Pre-ITV, reparaciones parciales, intentos de pasar la inspección… y al final el coche no pasa por algo grave. Un caso típico son los inyectores. El coste de tarar o sustituir cuatro inyectores puede superar fácilmente los mil euros en casi cualquier vehículo actual. Eso conviene valorarlo antes de ponerse a gastar dinero a lo loco.
Por eso la primera pregunta que hay que hacerse es muy simple: ¿quiero invertir dinero en este coche? Si la respuesta es no, lo más sensato suele ser no tocar nada y vender el vehículo tal cual está.
Vender el coche tal cual está: venta a profesional vs a particular
Cuando no se quiere invertir dinero en el coche, la opción más segura suele ser venderlo a un profesional que lo valore sin ITV y sin garantías. En estos casos se hace una tasación del vehículo tal como está, se recoge, se tramita la transferencia en la DGT y el vendedor se olvida del problema.
La diferencia frente a venderlo a un particular es importante. El particular normalmente no valora bien el estado mecánico real del coche. Suele buscar un coche barato porque no quiere gastar dinero y, cuando aparece una avería, intenta trasladar el problema al vendedor.
Aunque no exista mala fe, muchas veces hay desconocimiento real del estado del vehículo. Cuando el comprador lleva el coche a ITV y aparecen defectos, interpreta que esos fallos ya estaban ahí y que no se le informaron. Esto acaba derivando en reclamaciones por vicios ocultos o en conflictos durante los primeros meses de la venta.
La pregunta típica es: “¿este coche está para pasar ITV?”. Y muchas veces la respuesta honesta es que no se sabe. Si se responde que sí, el vendedor asume una responsabilidad que puede acabar saliendo cara.
Por experiencia, cuando se vende a un profesional, puede haber negociación, pero no hay reclamaciones posteriores. Por eso, cuando no se quiere complicar la operación, esta suele ser la opción más tranquila.
Intentar probar suerte con la ITV puede empeorar la venta
Otro error frecuente es intentar pasar la ITV sin reparar todo correctamente. Un coche con ITV caducada deja margen de interpretación. En cambio, un coche con ITV desfavorable o negativa deja constancia escrita de los fallos.
En muchos casos un vehículo con ITV caducada se valora mejor que uno con una ITV desfavorable, porque esta última evidencia que existen defectos que no se han querido o no se han podido reparar, normalmente por su coste.
Por eso, si no se va a invertir para dejar el coche en condiciones, muchas veces es mejor no pasar la ITV y venderlo directamente como está.
Tasar un coche sin ITV como averiado o para piezas
Aunque un coche no tenga la ITV en vigor, puede seguir teniendo valor, pero ese valor depende mucho del modelo y del estado real del vehículo. Hay coches que sin ITV tienen muy poco valor, especialmente aquellos con muchos kilómetros, muchos años o con problemas habituales en ITV como emisiones o desgaste general.
Recuerdo el caso de un Golf IV 1.9 TDI con más de 400.000 kilómetros. Es un motor muy fiable, un buen bloque, pero el conjunto del vehículo no compensaba.
El turbo original ya silbaba, los palieres y rótulas estaban para cambiar, el interior estaba muy deteriorado, con plásticos rotos, botones que no funcionaban, el techo descolgado y la tapicería caída, algo muy habitual en esos modelos. Aunque pudiera pasar ITV invirtiendo unos 500 euros, el valor final del coche no justificaba esa inversión.
En cambio, hay otros vehículos que aunque no tengan ITV sí interesan mucho. Por ejemplo, camiones o vehículos de empresa que llevan tiempo parados o que se han retirado simplemente por no tener etiqueta ambiental. En algunos casos, tras una pequeña revisión y cambiar alguna luz, han pasado la ITV a la primera sin ningún problema.
Esto demuestra que no tener ITV no siempre significa estar mal, a veces simplemente no se ha usado el vehículo.
No todos los coches sin ITV interesan como averiados o para piezas. Hay vehículos que no interesan en absoluto y otros que incluso tienen lo que se llama valor negativo: el coste de recogerlos, moverlos y gestionarlos es igual o superior al valor que se puede obtener de ellos. En esos casos, la opción lógica es la baja definitiva, ya que siempre existe un valor residual ligado al metal y a la chatarra, independientemente de que el motor o las piezas estén en mal estado.
La ITV es solo un factor más en la tasación. En el mercado profesional no es tan decisiva como en una venta a particular. Lo que se valora realmente es el estado real del vehículo y su posible salida. Tasar un coche como averiado implica asumir riesgo, porque pueden aparecer averías no descritas inicialmente. Por eso no todos los coches interesan y decir que no también forma parte del proceso.
Vender un coche sin ITV a un particular: lo que hay que saber
Vender un coche sin ITV a un particular es legal, pero no es una opción que recomendaríamos en la mayoría de casos. Para hacerlo correctamente habría que reflejar claramente en el contrato que el coche no tiene ITV, dejar constancia del estado conocido del vehículo y recordar que no puede circular legalmente sin ITV.
Si el coche se va a mover, lo razonable sería pedir cita de ITV o taller, o directamente usar grúa si no se conoce su estado real. El principal problema de esta opción es que, aunque no se oculte nada, muchas veces se desconoce el estado real del coche. Cuando el comprador lo lleva a ITV y aparecen defectos, puede interpretar que esos fallos ya existían y que no se le informaron.
Esto suele derivar en reclamaciones y conflictos. A veces lo caro no es vender el coche, sino a quién se lo vendes. Hay perfiles de compradores que buscan coches muy baratos y luego intentan sacar fallos para pedir descuentos o reparaciones. Como particular, esto puede acabar siendo un problema serio.
Por experiencia personal, vender un coche sin ITV a un profesional evita casi siempre este tipo de situaciones.
Vender una furgoneta sin ITV: un caso diferente
Las furgonetas juegan en un mercado distinto al de los turismos. Por un lado tienen mayor demanda, son vehículos de uso profesional y suelen tener un valor residual más alto, incluso sin ITV. Siempre existe algún uso posible, ya sea profesional, rural o logístico.
Por otro lado, las ITV en furgonetas son más estrictas, se revisan más elementos de seguridad y los controles en carretera son mucho más frecuentes. Además, a partir de cierta antigüedad, las ITV pasan a ser más frecuentes, incluso cada seis meses, y las reparaciones suelen ser más caras que en un turismo.
Por eso, aunque puedan tener mejor mercado, hay que valorarlas muy bien, porque el riesgo y el coste también son mayores.
Qué datos necesitamos para saber si compensa o no
Para saber si un coche o una furgoneta sin ITV merece la pena arreglar, vender o dar de baja, no hacen falta muchos datos. Normalmente basta con conocer la marca y modelo, el año, el tipo de avería conocida, la ubicación del vehículo y una idea general de su estado.
Con esa información se puede orientar si compensa invertir, venderlo tal cual o darlo de baja definitiva. En caso de duda, lo más sensato es pedir una tasación previa antes de gastar dinero en reparaciones o intentar pasar la ITV sin saber si saldrá a cuenta.
Mi conclusión
Un coche sin ITV no siempre es un problema, pero improvisar casi nunca es buena idea. Lo caro no suele ser vender el coche, sino equivocarse en cómo o a quién se lo vendes.
Cada vehículo es un caso distinto. Analizar los datos, hacer números y decidir con información es lo que evita gastos innecesarios, pérdidas de tiempo y problemas posteriores.