Vender un coche con embargo

¿Qué es un embargo?

El embargo se refiere a una retención que pesa sobre el vehículo a causa de la asunción, por parte del titular, de una deuda y que se halla en situación de impago. Decir, en primer lugar, que se podrá circular con el vehículo, pero la carga de embargo se mantendrá hasta que se haya satisfecho en su totalidad el importe del “adeudo”. Aunque habrá algunas acciones que debido a la situación quedarán restringidos o temporalmente impedidos. 

Como ya hemos explicado en otros artículos como el de baja de un coche con impuestos pendientes, multas pendientes o deudas, cuando existe una deuda impagada se acciona un mecanismo por el que se pretende, con los bienes del titular, cobrar la deuda, para ello se convierten en líquidos todos los bienes, titularidad del deudor. Para ello, es muy importante conocer que orden se sigue para la ejecución de los bienes.

Esta orden de prelación, hay que matizar que no es genérica, pues dependerá del tipo de organismo del que proceda, pues en caso de ser un embargo ordenado por un juzgado, los bienes muebles ocupan la sexta posición, por lo que el embargo sobre el vehículo suele ser menos común, que en el caso de los embargos administrativos

¿Qué implica tener un embargo?

A pesar de que haya una situación de embargo sobre el vehículo, la póliza de seguro seguirá vigente y se está al corriente de pago de la prima. Para poder seguir utilizando el vehículo no se puede haber decretado el precinto sobre el mismo, pues en ese caso éste quedará inmovilizado. También, antes del precinto cabe la transmisión del vehículo. 

En caso de precinto, el vehículo se desplazará a un depósito o almacén, y durante un tiempo el dueño lo podrá recuperar previo pago de la deuda. Si una vez expirado el plazo nadie se ha hecho cargo o lo ha reclamado, se subastará para poder utilizar el dinero para pagar la deuda.

¿Se transfiere el embargo con la venta?

La respuesta es afirmativa. Pues efectivamente, sobre el nuevo adquiriente, seguirá pensando el estado de embargo del vehículo. Aunque en este tipo de situaciones entra la figura que en derecho se denomina “buena fe”, pues existe la obligación del propietario de informar al adquiriente de la situación de “embargo” en la que se halla el vehículo. 

Si se produjera esta última situación el comprador no respondería de la deuda, al no haber sido informado, pues la venta se ha visto “viciada”. En cambio, si la operación se hubiera realizado de forma correcta, la deuda se traspasaría al adquiriente, por lo que el deudor originario quedaría liberado. 

Puede ocurrir también que exista un embargo sobre el vehículo y que éste sea anotado en el registro de la DGT, en ese caso se sigue permitiendo la venta del vehículo, aunque se obliga a que se informe por escrito al comprador de esta situación, pues deberá incluirse un apartado en el que se informe de las cargas que pesan sobre el vehículo.

¿Cómo levantar un embargo de un vehículo?

En primer lugar, es importante conocer la deuda que se ha impuesto al vehículo, la naturaleza y qué organismo le ha impuesto. Se puede tratar de impago de multas, de impuestos o en caso de ser un coche financiado del impago en las cuotas periódicas que deben satisfacerse. 

La situación de embargo solo podrá resolverse mediante el pago, cabrá la posibilidad de que si se trata de una entidad privada (entidades financieras) pueda negociarse la forma de pago de la deuda. Aunque la mayoría de los casos de embargo es frente a entidades públicas (administración) en este caso no suele caber la posibilidad de negociación. 

Puede ocurrir también, que no solo tenga que hacerse frente a la propia deuda asumida en un principio, sino también a los costes en los que se ha incurrido a lo largo de la situación de embargo del vehículo. Como te comentábamos si el vehículo es finalmente precintado los costes de traslado y de estancia en el depósito irán a cargo del titular, así como en ocasiones el pago de posibles recargos por demoras en el pago. 

Como última posibilidad, también se plantea el acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad, que entró en vigor en 2015 y que permite cancelar deudas pendientes si se demuestra la imposibilidad de poder afrontar los pagos. Este es uno de los requisitos principales, aunque esto difiere del objetivo de este mismo artículo.

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